En mi visita al Dubai Airshow pude ver de cerca al GlobalEye adquirido por Emiratos Árabes Unidos, con personal sueco de SAAB alrededor de él. Aunque la mayor parte de la gente prefiera ver los aviones de combate como los exclusivos F-16 Block 60 emiratíes, el F-18 Super Hornet, etc que estaban en la exposición, a mí me suelen resultar igual de interesantes este tipo de aviones, e incluso más. En este post os explicaré un poco porqué, aprovechando ese modelo de avión en concreto.

Como ya he mencionado en otros canales como mi página de Facebook, los aficionados al mundo de la Defensa suelen centrarse demasiado en las plataformas de ataque, y olvidan por completo elementos tan importantes como los de ISR. Una fuerza aérea con una buena combinación de elementos que suelen denominarse «multiplicadores de fuerza» va a ser siempre superior a otra que haya invertido demasiado en elementos de ataque, principalmente motivado por las necesidades de su industria de defensa, y no por las necesidades de sus fuerzas armadas.

GlobalEye de los Emiratos Árabes Unidos
Esta imagen la tomé en el Dubai Airshow. En lo alto del fuselaje, el radar Erieye ER, y debajo de este, la primera protuberancia que vemos, es el EO/IR, y después el radomo del Seaspray. En este radomo hay unas protuberancias pequeñas que corresponden a los alertadores de misiles. A la derecha, el personal sueco de SAAB.

El GlobalEye es un avión de la empresa SAAB, y aunque su radar AESA GaN Erieye ER, capaz de detectar aviones a una distancia de 550 km sea lo que más nos llame la atención, es mucho más que un AEW&C, ya que es capaz de trabajar con su amplia gama de sensores en casi todos los dominios, incluyendo el terrestre, marítimo y en el electromagnético. Empezaremos de todas formas hablando de las capacidades que da un AEW&C, para entender lo desequilibrante que es un sistema de este tipo:

  • Da capacidades de vigilancia, alerta temprana y mando y control, como sus mismas siglas dicen.
  • Aumenta dramáticamente la capacidad de detectar aviones, drones o misiles de crucero que invadan el espacio aéreo del país.
  • Detecta a mucha mayor distancia los aviones que vuelen a media y alta altitud. A su vez, cubre los huecos a baja cota que dejan los radares basados en tierra, o que los radares de los cazas no son capaces de cubrir debido a sus limitaciones en alcance y cobertura.
  • Permite dirigir de mejor manera a sus propios aviones contra los enemigos, posicionándose de la mejor manera, gracias al conocimiento de la situación de los contrarios, y con la ventaja de hacerlo de manera furtiva1, por lo que los sistemas ESM tienen serias dificultades para detectarlo). De este modo, pueden abortar las misiones de ataque enemigas mucho antes de que alcancen su objetivo.
  • Ante un ataque de drones o misiles de cruceros como el que sucedió contra las instalaciones de ARAMCO, la información del GlobalEye puede ser vital para apoyar y dirigir las defensas antiaéreas.
  • También en las misiones ofensivas es de gran utilidad, pues al detectar las patrullas enemigas, puede dirigir a sus propios aviones de manera que puedan evitarlas.

Una lección histórica de la importancia de sistemas AEW&C la encontramos en la guerra de Vietnam. Aunque es cierto que en la actualidad los sensores de los cazas son más capaces, pero, y en especial si los radares no son AESA, suponen mostrar la posición de tu avión al enemigo, además de las carencias en alcance, ángulo limitado, emisiones no deseadas, etc.

Los sistemas AEW&C de la actualidad, por otro lado, son mucho más capaces que el «Teaball» utilizado en la contienda, pues presentaba numerosas carencias ya en la época, sin entrar en el salto tecnológico. A pesar de ello, tuvieron un impacto brutal en la guerra aérea, como podréis ver en los datos y testimonios proporcionados a continuación. La carencia de este sistema supone la pérdida de la superioridad aérea frente a fuerzas aéreas que lo poseen, a pesar de que se tenga una supuesta superioridad en número y calidad de cazas y de pilotos:

«El Teaball solo estuvo activo desde agosto de 1972 hasta el final de las operaciones de LINEBACKER en octubre. En ese momento, los F-4 de la USAF derribaron 21 MiG con solo 6 derrotas. De esos derribos, 13 fueron por el resultado directo de la vectorización de Teaball. Respecto a las pérdidas, cinco de las seis ocurrieron cuando el Teaball cayó debido a una falla técnica, lo que demuestra cuán crítico era el sistema para la USAF. Al examinar solo los vuelos de MiGCAP, los F-4 de la USAF reclamaron 18 derribos con cinco pérdidas, una proporción de casi 6:1. Durante ese mismo período de tiempo, la Marina de los EE.UU. consiguió 2 derribos, pero perdió 2 Phantoms. El general Vogt elogió el éxito del programa:

Este es el espectáculo más efectivo que hemos tenido durante toda la guerra con la batalla contra los MiG […] Esto demostró una cosa: si puedes mostrarle al piloto de combate estadounidense dónde está [el enemigo] con tiempo suficiente, lo derribará.

Vogt continuó diciendo:

Mismo avión, mismo ambiente, misma situación, mismas tácticas; en gran parte [la] diferencia [era] Teaball. Fue uno de los desarrollos más impresionantes que hemos tenido aquí.

No importa qué tan bien entrenado esté un piloto, si no se da cuenta que está bajo ataque, no puede usar su entrenamiento. Teaball les dio esa advertencia, evitando nuevas pérdidas. Teaball también proporcionó una grabación visual más precisa de los encuentros que la memoria de los pilotos, lo que permite un mejor estudio de las tácticas enemigas y una herramienta de entrenamiento útil.»
Fuente: FromBallonsToDrones.

Antes del Teaball, desplegaron los Rivet Top, que eran para misiones SIGINT, es decir, inteligencia de señales, y que fue también un game changer. Interceptando las comunicaciones de Vietnam del Norte y proporcionando la información vital a los pilotos, consiguieron aumentar sus derribos exponencialmente. De los 20 derribos de MiGs, 13 fueron gracias al Rivet Top.

En la actualidad, el GlobalEye puede realizar la labor tanto del Teaball como del Rivet Top, pues cuenta con equipos ESM/ELINT (Electronic Support Measures/Electronic Intelligence).


Otro sensor del GlobalEye es el Leonardo Seaspray 7500E, también un radar AESA, con una alcance máximo de casi 600 km, aunque esto dependerá de la altura a la que se encuentre el aparato, o de su techo máximo. Es un radar multifunción:

  • En el modo GMTI puede detectar los blancos terrestres en movimiento, dando una imagen del desplazamiento de todos los vehículos en el campo de batalla al mando casi en tiempo real, o pasando los datos a otros vectores de ataque. La combinación del GMTI junto a las bombas guiadas por satélite permiten el ataque bajo cualquier condición climatológica, creando a las fuerzas enemigas el dilema de si se desplazan, son detectadas y destruidas desde el aire; si no lo hacen, lo son por las fuerzas terrestres.
  • También puede detectar todo tipo de objetivos marítimos, desde un periscopio, a las pequeñas lanchas iraníes de la IRGC, por lo que el GlobaEye será un activo muy valioso para EAU a la hora de monitorizar el estrecho de Ormuz con sumo detalle.
  • Puede crear mapas SAR (synthetic aperture radar) de alta resolución.

Menos llamativo es el Star Safire 380-HD, un sistema electro-óptico/IR que le permite identificar en el espectro visible o infrarrojo y a gran distancia cualquier objeto. Complementa a los radares y ESM/ELINT a la hora de identificar si se requiere. Aquí os dejo una muestra de la calidad de la imagen del Star Safire 380-HD:

Todos los sensores descritos no trabajan de manera separada, sino que la información se fusiona, dando una imagen coherente de todo lo que sucede en los dominios del campo de batalla, pasando de uno a otro si la situación así lo plantea. Por ejemplo, si un avión que lleva una carga de contrabando es detectado con el Erieye ER, y tras lanzar su carga al agua es recogida por una embarcación, ésta puede ser seguida con el Seaspray y el Safire.

Con los 3 aparatos adquiridos por EAU, este país recibe unas capacidades soberbias, entrando en el selecto grupo de países que cuentan con un AEW&C, además del resto de sensores que le convierten en un J-STARS compacto. Esto a su vez les pone ante el reto de adaptar sus fuerzas armadas a este sistema, ya que deben de adaptarse tanto la fuerza aérea, como las terrestres y navales, con los que tendrá que trabajar en ejercicios hasta integrarse plenamente.

A pesar de los equipos de contramedidas electrónicas y alertadores de misiles que lleva el GlobalEye, a la hora de desempeñar misiones similares a la del J-STAR con su radar Seaspray, hemos de decir que en espacios aéreos contestados, tendría dificultades. EEUU se ha enfrentado al dilema de con qué sustituir el J-STARS, y es obvio que salvo en guerras COIN o donde se tuviera supremacía aérea, este sistema se encuentra muy expuesto.

Francisco José Matías Bueno

Nota 1: al ser un AESA, su probabilidad de interceptación es mucho menor (LPI).