Los motores de los cazas de sexta generación del Programa de Propulsión de Avanzada Adaptativa (AETP por sus siglas en inglés) nos pueden dar una pista de las futuras prestaciones del caza o familia de aviones de combate de Sexta Generación del programa NGAD de EEUU. Estos motores están diseñados para superar las limitaciones de los motores turbofan tradicionales, ofreciendo mejoras significativas en eficiencia de combustible, rendimiento térmico y empuje.

En el artículo «Next-Generation Power for Air Force Fighters» (AFM, Nov. 2), se describen las características de los motores de la siguiente generación. Estas pueden arrojar luz sobre las incógnitas que envuelven a la versión tripulada del programa Next Generation Air Dominance.

Nuevas tecnologías para los motores de los cazas de sexta generación

Las tres tecnologías que van a romper con la propulsión actual son:

Tecnología adaptativa: los motores van a ser capaces de reconfigurarse durante el vuelo, pasando de un modo enfocado en las altas prestaciones, a uno de eficiencia.

Tecnología de tres flujos: A diferencia de los diseños anteriores de dos flujos, estos motores añaden un tercer flujo de aire que puede ser utilizado para aumentar el empuje (crucial en maniobras exigentes, por ejemplo) o la eficiencia, o para enfriar sistemas electrónicos del avión, muy demandantes.

Técnicas avanzadas de construcción: como la impresión 3D para mejorar el diseño y la fabricación de partes del motor. El uso de componentes de cerámica compuesta, que permiten que los motores funcionen a temperaturas más altas, lo que mejora la eficiencia y la durabilidad sin sacrificar peso.

Efectos en el rendimiento en combate

Los efectos en el rendimiento de los cazas de sexta generación serían notables. Por supuesto, también en los quinta como el F-35, aunque reconocen que integrar estas tecnologías en diseños más antiguos podría ser desafiante y costoso.

El alcance de un avión con uno de estos nuevos propulsores aumentaría en un 30%. Por otro lado, la permanencia se incrementaría en un 40% y la aceleración en un 20%. Esto, unido a la tecnología adaptativa tendría un profundo impacto.

En el modo de alta prestación, el motor proporcionaría un empuje superior, lo que es vital para alcanzar rápidamente la zona de combate o para perseguir y comprometer a aeronaves enemigas, asegurando la superioridad aérea.
También, la capacidad de cambiar a un modo de alta prestación puede ser crucial para superar a un adversario en maniobras de combate aéreo cercano (dogfight), donde la aceleración y la velocidad son claves.

El prototipo YF119-PW-100L con toberas vectoriales para el YF-22. Introdujo una capacidad de supercrucero todavía hoy no igualada. Veremos si los nuevos motores de los cazas de sexta generación nos sorprenden con cosas similares.

En misiones CAP (Combat Air Patrol), el modo de eficiencia permitiría a los aviones mantenerse en el aire durante periodos más extensos sin necesidad de reabastecimiento, lo que es crucial para la vigilancia continua y la cobertura defensiva.
Esto significa que los aviones pueden permanecer en «standby» en el aire durante más tiempo, listos para cambiar al modo de alta prestación si surge una amenaza.

En misiones de interceptación, la capacidad de cambiar a un modo de alta prestación permitiría a los cazas alcanzar rápidamente a su objetivo antes de que entre en un espacio aéreo restringido o cumpla su misión.

El NGAD se beneficiará de estas tecnologías, y de un tamaño adaptado a las grandes distancias del teatro del Indo-Pacífico, donde el F-35 queda corto, a pesar de su respetable radio de acción.

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