Primer uso en combate del misil antirradiación Kh-58U

Este ataque ruso contra Georgia tuvo lugar justo un año y un día antes de la guerra que enfrentó a ambos países en 2008. Se enmarcaba en un contexto de creciente hostilidad, con una Georgia girando cada vez más a Occidente, y una Rusia apoyando a los separatistas abjasios. Lo interesante de este suceso es que es uno de los pocos casos en los cuales podemos conocer la actuación en combate del armamento ruso antirradar en detalle, en concreto, la del misil Kh-58U.

El misil antirradiación Kh-58U

Antes de entrar en materia de sucesos, vamos a describir el misil en cuestión. El Kh-58 entró en servicio en 1982, siendo una sustancial mejora del anterior, y con las miras puestas en el sistema de defensa aérea norteamericano Patriot, entre otros.

En 1991 la Fuerza Aérea Rusa adquiere una versión mejorada llamada Kh-58U, que es la que se utilizó en 2007 en Georgia, y que es el principal arma utilizada en misiones SEAD (supresión de defensas aéreas enemigas) del arsenal ruso. El modelo U dispone de un alcance máximo extendido hasta los 250 Km cuando es lanzado a 20.000 metros, aunque a baja este se vería reducido en mucho, a unos 76 Km. Además, añade la capacidad lock-on-after-launch, es decir, de adquirir el objetivo tras haber sido lanzado.

MiG-25RB, prototipo del Mig-25BM, armado para misiones SEAD con misiles Kh-58.

Con un peso de 650 Kg. y una cabeza de guerra de 149 estamos hablando de un arma de gran peso y pegada, a la que si añadimos su gran velocidad, de hasta Mach 3.4 es un arma difícil de evadir por los breves tiempos de reacción que deja. Pero esto también juega en su contra, ya que le deja poco tiempo para reaccionar al propio misil en caso de que la situación se vea modificada, y más si la distancia de lanzamiento es corta. En el caso que vamos a tratar, debido a que la plataforma era un Su-24, un avión de velocidad media, la del misil también se vería reducida. No es lo mismo ser lanzado desde un MiG-25BM que alcanza velocidades superiores a Mach 2 con facilidad y con un techo máximo de más de 20.000 metros, a ser lanzado desde un Su-24, que apenas llega a Mach 1.6 y tiene un techo máximo de 11.000.

 

Ataque a la estación de radar georgiana 36D6-M 

Cerca de la ciudad de Gori (para ver posición en Google Maps, hacer click aquí) hay uno de los dos radares 36D6-M vendidos por Ucrania a Georgia. Este es un moderno sistema diseñado para actuar integrado junto a sistemas antimisiles y antiaéreos, gracias a su gran capacidad de detectar blancos a baja altura y de baja firma radar. Por ejemplo, puede detectar un blanco tipo misil de crucero a 50 metros de altura a una distancia de 27 Km según su fabricante.

El 6 de agosto de 2007, un Su-24 ruso invadió el espacio aéreo georgiano, siendo detectado por varias estaciones radar, incluidas las civiles. En el caso del 36D6-M, tan solo pudo hacer un seguimiento parcial de la primera incursión, debido a que se encontraba en mantenimiento. Sin embargo, en la segunda incursión, este ya pudo realizar un seguimiento completo, lo que hizo que el Su-24 se dirigiera hacia la estación en la tercera ocasión.

Testigos presenciales mencionan el lanzamiento de un misil MANPADS contra el Su-24 desde sus 3 en esta tercera pasada dentro de territorio georgiano, cuando se dirigía a la estación de radar 36D6-M. El MANPADS falló su objetivo y posteriormente el Su-24 lanzó el misil Kh-58U. Como anécdota, indicar que ese misil en concreto se fabricó en octubre de 1992, por lo que tenía ya 15 años, y además, contaba con dos convertidores DC-DC suizos.

El proceso del ataque habría sido el siguiente. A unos 10 Km de la estación de radar, el Su-24 al sentirse iluminado y tras el lanzamiento del MANPADS, pasó las coordenadas de la posición del 36D6-M, detectadas gracias al pod WJUGA, al misil antirradar. A continuación, se procedió al lanzamiento. Este fue advertido por los operadores de radar georgianos, debido al destello y a la estela de humo. Inmediatamente el 36D6-M dejó de transmitir, para evitar que sus emisiones sirvieran de guía al misil. Éste, ante la imposibilidad de refinar la posición, se estrelló sin explotar a unos 4 Km del radar.

El enorme destello y la estela de humo fueron importantes para evitar el ataque. Es por ello que los misiles HARM desde sus comienzos cuentan con motores cohete de baja emisión de humo, ya que evitan ser detectados visualmente, en caso de que el radar enemigo no lo hiciera. Y así ocurre de manera general en los misiles occidentales desde hace muchos años, desde los aire-aire a los ATGM. No ocurre así en los de origen ruso. De todos modos, el 36D6-M es un sistema muy moderno, capaz de detectar blancos con baja firma radar como misiles, lo que unido a la corta distancia de lanzamiento, les permitió a los operadores, no solo detectarlo visualmente, sino desde el radar.

Posteriormente, durante la guerra de 2008, Rusia fue capaz de destruir ambos radares de origen ucraniano. Sin embargo, hay reportes que dicen que no hubo ningún lanzamiento de estos misiles, pero el resultado fue finalmente el mismo, fueron puestos fuera de combate:

Radar 36D6M estacionado en Gori destruido en 2008.

Como último, dejo aquí un par de vídeos para que se pueda comparar la emisión de humos en misiles rusos, en este caso un Kh-31, un misil posterior al Kh-58 y con una versión antirradiación también:

En este, un HARM norteamericano:

Se puede argumentar que los misiles se lanzan desde distancias muy lejanas a las que tal vez no sean visibles estos lanzamientos. Pero no todas las misiones SEAD/DEAD son con blancos prefijados, sino que se buscan blancos de oportunidad, y más cuando hablamos de los SAM actuales, bastante móviles y que pueden hacer aparición a distancias bastante cortas.

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