Rusia negocia más bases en Siria

Rusia está negociando con el gobierno sirio más bases militares en el país, además de la base aérea de Hmeimim, y del puerto de Tartus, que ya de por sí habían ampliado y reforzado a lo largo de estos años. La pregunta que nos puede surgir es, ¿cómo Rusia consigue aumentar su presencia en Siria? 

La base aérea de Hmeimim ha sido reforzada ante el ataque de los drones y artillería rebelde.

Durante los enfrentamientos entre los ejércitos de Turquía y de Siria en Idlib en febrero y marzo de este año, Rusia inicialmente estableció unas líneas rojas a Turquía, siendo la principal el no poder utilizar su aviación en los cielos sirios. Es decir, permitía las operaciones terrestres de Turquía, pero no el uso de helicópteros y aviones, para las típicas misiones de apoyo aéreo, interdicción, CSAR (búsqueda y rescate de combate), inteligencia, etc. Esto al menos equilibraba algo la balanza entre las fuerzas armadas sirias y turcas.

La aviación de Siria tiene una escasa utilidad en combate, debido a los desfasados aviones que utiliza, y a la pésima calidad de sus pilotos, una constante en muchas dictaduras frente a una rama de las fuerzas armadas que tiene una gran eficacia a la hora de asestar un golpe de estado, y que por la naturaleza del servicio, suelen ser más críticos con este tipo de regímenes. Tan sólo ver quién orquestó el golpe contra la misma Turquía ante la deriva autoritaria. Es por ello que se degradan adrede, como sucedía en la era de Saddam Hussein, por poner otro ejemplo de muchos.

Sin embargo, en el dominio terrestre, ambos ejércitos no estaban tan desequilibrados, a pesar de la mayor profesionalidad, mejor equipamiento y doctrina del turco. Pero tras el ataque de la aviación rusa a las tropas turcas en la cual murieron una treintena de militares el 27 de febrero, Turquía lanzó una ofensiva en la cuál los drones y la artillería de cohete tuvieron un papel protagonista. De esto podéis leer más en el Blog de Guerras Posmodernas en el artículo «La última ofensiva turca en Siria«. El hecho es que el Ejército Árabe Sirio recibió una paliza, permitiendo Rusia la invasión del espacio aéreo sirio con dichos drones, algo que podría haber evitado con facilidad con sus cazas Su-35S, por ejemplo.

Por Dealmaker entendemos en el contexto político, un actor, en este caso estatal, que realiza acuerdos o controla el proceso como negociador. Kingmaker es un actor que influye en la elección de otros actores para puestos relevantes dentro de una organización, o estado, o que tiene capacidad para imponerlo.

La explicación a esto parece ser que Rusia permitió dicha ofensiva para que Turquía pudiera salvar los papeles ante la muerte de sus soldados. De hecho, la propaganda turca se centró en las tropas sirias y no contra Rusia, la culpable de esas muertes. Además, el Kremlin mostraba a Assad los límites de sus fuerzas, y que para obtener resultados tanto en el campo de batalla como en la mesa de negociaciones, era imprescindible su socio ruso. Como vimos en el alto el fuego, finalmente Siria, salió beneficiada gracias a las ganancias sobre el terreno, a pesar de los ataques turcos, y aseguradas por las patrullas militares rusas que rápidamente imposibilitaron a Turquía el volverlo a retomar, a no ser que atacara a dichas tropas, algo que no iba a hacer.

¿A dónde quiero llegar con todo esto?

Cuando Rusia (u otra potencia con sus mismos objetivos) da apoyo militar a un país como Siria o Libia, con el objetivo de aumentar su influencia en él, a la vez que incrementa su relevancia internacional, haciendo de kingmaker o dealmaker, y vemos este tipo de comportamientos, el de permitir ciertas derrotas tácticas o de un escalón superior, es para mostrar a su socio menor lo necesario que es su apoyo. Y si encima ha realizado una gran inversión en dicha intervención, con el fin de trazar unos lazos durareros, es más probable que este sea el motivo. E incluso los reveses del socio menor no intencionales, se pueden capitalizar.

Convoy de mercenarios rusos de Wagner Group retirándose del frente libio. Siendo éstas las tropas de mejor calidad del LNA, y su importante número, superior al millar, se convierten en una herramienta de presión de Rusia, ya que su retirada o despliegue suponen una forma de presionar al mariscal Haftar.

Otro aspecto relacionado es que a más largo que es un conflicto armado, más dependiente se puede volver el socio menor del mayor, en este caso, Rusia. Se puede ver esto claramente en el caso del GNA en Libia, que tras la pérdida de gran parte de su territorio, ha estrechado muchísimo sus relaciones con Turquía, firmando incluso acuerdos marítimos que le enfrentaban a numerosos países del Mediterráneo, y a la UE incluso, que puso la operación Irini en marcha para evitar el envío de armamento principalmente al GNA.

En el caso de Haftar y del LNA, vemos algo similar respecto a Rusia. Su derrota reciente ha propiciado el aumento de la huella rusa en la zona. En Siria, por tanto, no debe de extrañarnos que Rusia pueda aumentar su presencia, ya que ésta es vital para Assad frente a las agresiones de Turquía a su territorio. Así, Rusia consigue aumentar su huella en el Mediterráneo oriental, consiguiendo sus objetivos geopolíticos.

2 Respuestas a “Rusia negocia más bases en Siria”

  1. Interesante artículo. Y mientras parece que abandona Libia en un típico cambio de cromos entre Potencias. Porque después de todo en el negocio de los hidrocarburos son aliados.

  2. ¡Gracias! Pues hay tantos factores y actores en juego que se complica toda la ecuación. Pero sí, el asunto de los hidrocarburos es clave aquí, y en general en todo lo que está ocurriendo en el Mediterráneo Oriental.

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