El título de esta entrada «Conquista subversiva de Ceuta y Melilla» puede parecer muy polémico, pero sólo es un ejercicio teórico en el cual aprovecho el título de nuestras dos ciudades autónomas para poner de relieve que hay muchas otras maneras de tomar territorios ajenos. Normalmente en los juegos de guerra que se montan en las redes sociales, o en artículos bien sesudos, se opta por una intervención armada clásica. Pero veremos que hay otras maneras. Para ello, voy a basarme en el artículo «The art of subversive conquest. How states take over sovereign territories without using military force«.

Tipología de tomas de control

Los autores del artículo (Honig y Yahel, 2017) clasifican las diferentes tomas de control de territorio soberano basándose en dos criterios:

  • Si la toma de control fue seguida por una anexión formal.
  • Si se utilizó una intervención militar evidente.

Esta clasificación crea una matriz de 2 × 2 que distingue cuatro tipos distintos de toma de control:

 Invasión MilitarSubversión
Con AnexiónAnexiones ClásicasIncorporaciones Fáciles
Sin AnexiónOcupaciones EstratégicasConquistas Subversivas

Anexiones Clásicas

Invasiones militares que son seguidas inmediatamente por anexiones formales. Ejemplos incluyen la ocupación de Jordania de Cisjordania palestina en 1949, partes de Polonia en 1939 por la Alemania Nazi, la ocupación china del Tíbet en 1951, Israel y Jerusalén Este en 1980, la ocupación iraquí de Kuwait en 1990, y Rusia y Crimea en 2014. En este último caso, el de la toma de Crimea, creo que el autor lo sitúa mal ya que sería un tipo de conquista subversiva, pero con anexión. La forma de hacer la guerra de Rusia se alinea bien con la conquista subversiva.

Ocupaciones Estratégicas

Este tipo se refiere a tomas de control militares sin anexión. Aquí tendríamos la ocupación israelí de los Altos del Golán sirios desde 1967 hasta 1981, la República Turca del Norte de Chipre, y la ocupación nazi de Croacia, Hungría y Dinamarca durante la Segunda Guerra Mundial.

Incorporaciones Fáciles

Aquí hablamos de anexiones totales, sin operaciones militares a gran escala propiamente dichas. Se consigue únicamente a través de la subversión. El ejemplo arquetípico es el Anschluss (Austria) en 1938 y el Egipto de Nasser y Siria (República Árabe Unida) en 1958. Creo que es el tipo más peligroso de conquista.

Las incorporaciones fáciles ocurren cuando partes significativas de la población del estado invadido apoyan en gran medida la idea de anexarse al estado dominante. Por tanto, lo único que tiene que hacer el ocupante es marginar (a través de la intimidación o eliminación) a los opositores a la idea de anexión​.

Conquistas Subversivas

Estas tomas de control ocurren mediante la subversión sin una anexión oficial. Convierten al país conquistado en un estado satélite débil. Aquí el autor incluye a Irán en Irak desde 2003, Siria en Líbano desde 1975, y la URSS en Europa Oriental después de la Segunda Guerra Mundial​.

Métodos principales de la conquista subversiva

Hay tres principios básicos que establecen cómo tomar control de un estado o región foráneos en la conquista subversiva. En este caso, tal y como lo estipula la clasificación de Honig y Yahel (2017), no habría anexión, pero creo que, como en el caso de Crimea, esta es posible. Habría que apmliar la tipología.

  1. La intervención debe ser gradual: El estado dominante no impone de inmediato su ideología, gobernante preferido o forma de gobierno. Inicialmente, opera con varios actores políticos domésticos, no solo con los más leales, y gradualmente endurece sus criterios sobre con quiénes está dispuesto a trabajar y a quién permite permanecer en el poder.
  2. El ejército del estado subversivo se mantiene como una amenaza latente. Se moviliza solo si hay una necesidad urgente. Esta es la función de las fuerzas armadas en la zona gris. Dar la capacidad de disuadir al estado víctima de escalar. No hace falta que haya paridad de fuerzas, simplemente una imposición de costes lo suficientemente alta. Los servicios de inteligencia del estado subversivo están activos dentro del estado víctima, utilizando métodos característicos como fomentar discordia doméstica, secuestros, asesinatos, detenciones y desinformación. Es decir, acciones en la zona gris.
  3. El estado subversivo persigue simultáneamente políticas de división y unificación. Aquí entrarían tácticas de salami. También crear un sentimiento de unión aprovechando las afinidades étnicas con la región a ocupar, y distanciarles de la identidad nacional.

Etapas de la Conquista Subversiva

Etapa 1. Creación de anarquía en el país víctima

Este proceso involucra debilitar la economía del estado víctima mediante sanciones económicas, el cierre de fronteras comunes, etc. También incluye socavar la confianza del pueblo en la capacidad de sus autoridades para proporcionar seguridad, apoyando a diversos grupos terroristas y expulsando a aquellos gobernantes del estado víctima que no estén alineados con el estado dominador. Esto último se logra generalmente a través de juicios simulados en los que estos gobernantes son presentados como «criminales» o simplemente ejecutados por milicias locales leales al estado conquistador. A veces, el estado dominante intenta crear una guerra civil a gran escala en el país víctima, para que su proxy se haga con el poder.​

Etapa 2. Fortalecimiento de los actores políticos preferidos

Básicamente apoyar a diferentes grupos políticos en el país víctima, mientras que al mismo tiempo se toman acciones contra los actores contrarios, esperando que se unan o al menos dejen de oponerse. El estado dominante tiene dos estrategias posibles para decidir qué grupo apoyar, reflejando una decisión diferente sobre quién debería gobernar el estado víctima en su nombre: la opción del grupo leal y la opción de dividir y gobernar​. Esta última se consigue creando dos facciones tan débiles que necesitan el apoyo del país subversivo para poder gobernar.

Etapa 3. Remodelación de las instituciones domésticas del estado víctima y formalización de su relación con el estado dominante

El estado dominante busca controlar al estado víctima mediante la firma de acuerdos bilaterales desequilibrados. Esto permite la intervención militar del estado dominante si es necesario. También la creación de una falsa democracia. Se celebran elecciones, pero el estado dominante interviene para asegurar el resultado deseado. Por último, el estado subversivo puede realizar una remodelación política. Es decir, cambia el sistema político del estado víctima en su beneficio. Pongamos un ejemplo, crear una cosoberanía, de manera que permita lo siguiente que se indica en el artículo.

En el paso final, si dentro del estado víctima, por ejemplo, hay un actor local favorable al agresor, este puede solicitar una entrada directa de algunas unidades militares o policiales del estado dominante. Esto sería posible en una cosoberanía, en la cual, como hemos visto, la situación de anarquía, y la incapacidad del estado víctima de dar seguridad, podría deslegitimizarles. Así, los llamamientos de las autoridades favorables al estado subversivo, serían legítimos para restaurar o mantener el orden. O en casos más extremos, para desarmar a alguna milicia descontrolada.

Conclusión

Para terminar, os recomiendo este artículo, que aunque centrado en una zona concreta, viene bien para conocer lo que es la Zona Gris. El autor es el gran Josep Baqués, y para la magnífica Revista Ejércitos:

https://www.revistaejercitos.com/articulos/marruecos-y-la-zona-gris/

Nota: el artículo no pretende denunciar acciones hostiles de Marruecos, ni la posibilidad de una invasión o guerra. Simplemente aprovechar una polémica para introducir un ejercicio teórico sobre posibles acciones enemigas de conquista. Y perdonen por el clickbait del título «Conquista subversiva de Ceuta y Melilla»

Bibliografía:

Honig, O. A., & Yahel, I. (2017). The art of “subversive conquest”: How states take over sovereign territories without using military force. Comparative Strategy, 36(4), 293-308.


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