Una vez más, la Guerra de Ucrania muestra a Europa, o a los Estados de manera individual, la necesidad de desarrollar una industria de Defensa capaz. En esta ocasión, la decisión de EEUU de dar dará prioridad a las entregas de misiles antiaéreos a Kiev. El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, John Kirby ha dicho lo siguiente:

«El gobierno de Estados Unidos ha tomado la difícil pero necesaria decisión de volver a priorizar las entregas planificadas a corto plazo de ventas militares extranjeras a otros países, particularmente de misiles Patriot y NASAMS, para ir a Ucrania en su lugar».

Europa debe potenciar su industria de Defensa

Esta decisión de Estados Unidos de redirigir los misiles Patriot y NASAM a Ucrania destaca la realidad de que Estados Unidos ajusta sus prioridades en función de sus propios intereses estratégicos. También de sus límites a la hora de asumir compromisos.

Europa, incluida España, ha dependido históricamente de Estados Unidos para suministros militares cruciales. Esta dependencia implica un riesgo significativo si Estados Unidos se ve obligado a priorizar sus recursos para otros conflictos, como una posible guerra en Taiwán. Ya vimos que incluso en el caso de poder asumir compromisos con Israel y Ucrania, la segunda se vio perjudicada.

Militar ucraniano mostrando orgulloso las marcas de derribo de su sistema Patriot. Podemos ver todo tipo de objetivos: Su-34, bombas guiadas por GPS, drones Shaheed, misiles balísticos Iskander-M, de crucero, etc.

Una industria de Defensa robusta proporcionaría a Europa la autonomía necesaria para responder a amenazas sin depender de las decisiones de política exterior de Estados Unidos. Esta autonomía es crucial para la seguridad nacional y regional. Aunque es posible que todo esto sea sólo una quimera, tal y como ya dijeron en la Revista Ejércitos.

Ya sabemos que uno de los argumentos que tradicionalmente se han sostenido al respecto del desarrollo de una industria de defensa local, es el fomento de la innovación tecnológica. Pero es que debemos de tener en cuenta que también nos permitiría a los europeos desarrollar sistemas adaptados a nuestras necesidades específicas, en lugar de depender de soluciones diseñadas para los contextos de otros países o regiones. Un posible ejemplo es el programa de Sexta Generación norteamericano, que va en una línea enfocada al escenario de Asia-Pacífico.

Por supuesto, también están las necesidades de cada país europeo, de los requerimientos exigidos a los programas en común. Esto es otro reto o contraargumento a lo arriba señalado.

La destrucción de un sistema Patriot por parte de Rusia gracias a los misiles balísticos Iskander-M. A pesar de su efectividad, las pérdidas en combate, y la enorme cantidad de municiones lanzadas por Rusia han puesto a EEUU en la tesitura de priorizar la producción de estos misiles.

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