Sobre los orígenes de la Guerra hay diversas teorías. En esta ocasión, vamos a tratar una de las principales, la Neorrealista. Según esta, la ausencia de una autoridad suprema en el mundo, o una «policía global», crea un entorno donde la seguridad y la supervivencia se convierten en las principales preocupaciones de los estados. Esta perspectiva explica por qué, incluso en ausencia de una hostilidad inherente, los estados se ven empujados hacia la competencia por el poder, la formación de alianzas y, potencialmente, hacia el conflicto. Kenneth Waltz, padre del Neorrealismo, argumenta que la guerra no es un producto de la maldad humana, sino una consecuencia inevitable de la anarquía sistemática.

Estructura Anárquica del Sistema Internacional:

La anarquía es una característica fundamental del sistema internacional según la teoría neorrealista. Por anarquía se refiere la ausencia de un monopolio central de la fuerza legítima.  Esta ausencia de una autoridad central sobre los estados soberanos crea un entorno de autoayuda, donde la seguridad propia es una preocupación primordial. Waltz argumenta que esta condición anárquica no es caótica per se, pero sí implica una competencia constante por la seguridad y el poder. Esta competencia lleva a los estados a adoptar comportamientos defensivos y ofensivos para mantener o mejorar su posición en el sistema. La anarquía no dicta específicamente comportamientos agresivos, pero crea un escenario en el cual la desconfianza y la preparación para el conflicto son racionales desde la perspectiva de la supervivencia estatal.

Las tropas del Ejército Popular de Liberación se preparan para un desfile en septiembre de 2017 para conmemorar el 90 aniversario del EPL. Foto del informe sobre el poder militar de China de la Agencia de Inteligencia de Defensa norteamericana de 2019.

La Seguridad de los Estados:

Los estados en un sistema internacional anárquico se enfrentan al dilema de seguridad: las acciones que un estado toma para aumentar su propia seguridad pueden hacer que otros estados se sientan menos seguros, provocando una espiral de armamentismo y tensiones. Waltz subraya que, en este entorno, los estados priorizan su seguridad sobre otros objetivos, lo que puede llevar a conflictos incluso cuando no hay una intención agresiva real. La acumulación de poder, ya sea a través de alianzas o armamento, se convierte en un medio para lograr seguridad, pero paradójicamente, también puede aumentar la inestabilidad del sistema internacional. Dice así Walt al respecto: 

Un estado que está acumulando instrumentos de guerra, incluso para su propia defensa, es visto por otros como una amenaza que requiere respuesta. La respuesta a su vez sirve para confirmar la creencia del primer estado de que tenía motivos para preocuparse. De manera similar, una alianza que, en interés de la defensa, se mueve para aumentar la cohesión entre sus miembros y agregar a sus filas, pone en peligro inadvertidamente a una alianza opuesta y provoca contramedidas.

Kenneth Waltz, 1988.

Distribución del Poder

La distribución del poder en el sistema internacional es clave para entender la estabilidad y la paz según Waltz. Una distribución equilibrada del poder, especialmente en un sistema bipolar, tiende a ser más estable y pacífica debido a la previsibilidad y la clara comprensión de las relaciones de poder. Por otro lado, un sistema multipolar, con múltiples centros de poder, es visto como menos estable debido a la incertidumbre y la complejidad en las relaciones entre estados. Así, que al menos, según el Realismo Estructural, no habrían tanto motivos de júbilo respecto a que la distribución de poder en el sistema internacional actual llegue a ser multipolar.

Que los cambios en la distribución del poder, como el ascenso de un nuevo poder (China) o el declive de un poder dominante (EEUU), pueden desencadenar ajustes en la estructura del sistema que, si no se gestionan adecuadamente, pueden llevar a conflictos. Relacionado con esto, es tentador citar la manoseada «Trampa de Tucídides«.

Equilibrio de Poder

En la teoría Neorrealista, el equilibrio de poder es un mecanismo fundamental que los estados utilizan para asegurar su supervivencia en un entorno anárquico. Hay numerosas formas para mantener este equilibro: a través de la formación de alianzas, el aumentos del poder militar, o políticas de contención, con el objetivo de prevenir la dominación por cualquier estado.

Equilibrio de poder en Europa en 1914
Equilibrio de poder en Europa en 1914

Waltz dice que un sistema equilibrado de poder tiende a ser más pacífico, ya que ningún estado tiene la capacidad clara para imponerse sobre los demás, disuadiendo así las ambiciones expansionistas. Sin embargo, la búsqueda constante del equilibrio de poder también puede llevar a conflictos, ya que los estados pueden interpretar mal las intenciones de otros, o fallar en su cálculo del poder relativo, provocando escaladas y confrontaciones.

Los orígenes de la Guerra como Consecuencia de la Estructura

Según la visión neorrealista, la guerra es vista no como un producto de la maldad humana (Realismo) o de decisiones políticas irracionales, sino como una consecuencia inevitable de la estructura anárquica del sistema internacional. En un mundo sin una autoridad suprema que regule las interacciones entre los estados, la guerra se convierte en una opción racional bajo ciertas circunstancias para asegurar la supervivencia y los intereses nacionales.

Waltz sostiene que, aunque la estructura anárquica no hace la guerra inevitable en cada situación específica, sí crea un entorno en el que la seguridad es incierta y la guerra es siempre una posibilidad. Esta perspectiva ayuda a explicar por qué, a pesar de los costos y riesgos asociados, los estados pueden aún optar por la guerra como medio para resolver sus diferencias.

Autopreservación de los Estados

La autopreservación es el objetivo primordial de los estados en el sistema internacional anárquico. De este modo, según el artículo de Waltz, es que los estados, motivados por la necesidad de sobrevivir, adoptan estrategias que consideran óptimas para mantener o aumentar su seguridad y poder. Al menos, si me permiten el inciso, sería así en los estados responsables. Los que no, siguen una estrategia de la acción exterior similar a la de una ONG global.

Respecto a las estrategias para mantener o aumentar el poder, éstas pueden incluir desde la expansión territorial hasta la inversión en capacidades militares y formación de alianzas. La autopreservación también implica la adaptabilidad de los estados a los cambios en el equilibrio de poder y en el entorno internacional. Sin embargo, una vez más, esta búsqueda constante de seguridad por medio de la autopreservación puede conducir a conflictos, ya que los esfuerzos de un estado para asegurarse pueden ser vistos como amenazantes por otros estados, lo que conduce a una dinámica de acción-reacción que puede escalar hacia la confrontación.

Bibliografía

  • Waltz, K. N. (1988). The Origins of War in Neorealist Theory. The Journal of Interdisciplinary History, 18(4), 615–628. https://doi.org/10.2307/204817

 

 

 

 

 

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